REFLEXIONAN SOBRE LOS ESPACIOS Y RETOS DEL PERIODISMO CULTURAL EN OAXACA
En el Encuentro de Lectura y Escritura en Oaxaca 2025 se abordaron los desafíos de informar sobre la vida cultural del estado
Los ponentes coincidieron en que el periodismo cultural debe ser crítico, formar públicos y recuperar el sentido ciudadano de la cultura
Por: Mala Alvarado
Oaxaca, Oax.- Durante la primera edición del Encuentro de Lectura y Escritura en Oaxaca 2025, se llevó a cabo la mesa “Periodismo cultural”, un espacio de reflexión donde periodistas y promotores culturales debatieron sobre los desafíos de informar y analizar la vida cultural en un estado que, paradójicamente, presume su riqueza artística y cultural, mientras que los canales que la comunican no son suficientes.
Bajo la moderación de Lisbeth Mejía Reyes, la conversación reflexionó sobre el papel de quienes cubren la fuente cultural. Se cuestionó la forma en que los medios locales difunden la enorme diversidad artística del estado y la necesidad de hacerlo de manera accesible y honesta.
“A veces nos abruma tanta información por la riqueza cultural de Oaxaca”, señaló Silvia Chavela Rivas, quien subrayó la urgencia de encontrar nuevas estrategias para llegar a todos los públicos, desde los especialistas hasta quienes viven la cultura en lo cotidiano: “Hay que pensar en la gente que se cruza con una función de títeres en el mercado; ahí también está la cultura”, comentó aludiendo a uno de los eventos que el Tianguis de Santa Cultura ha promovido.
Por su parte, el periodista cultural José Luis Pérez Cruz fue directo al señalar la precariedad del panorama mediático. “¿Cuántos programas culturales podemos escuchar en la radio o ver en televisión?”, apuntó. Con ello, puso en evidencia la falta de espacios dedicados a la cultura en Oaxaca y la contradicción entre la imagen que se vende y la realidad que se vive.
“Oaxaca se difunde como una panacea cultural, pero con fines mercadológicos. En el interior de nuestras comunidades no está pasando nada”, advirtió Pérez Cruz, quien cuestionó también el papel del periodismo ante la apropiación y el uso comercial de la identidad oaxaqueña. “La industria turística explota la cultura sin devolver nada. Y nosotros, periodistas y sociedad, nos hemos vuelto espectadores”.
En su intervención, Elisa Ruiz propuso repensar el concepto mismo de cultura y su tratamiento mediático. Defendió que el periodismo cultural no debe limitarse a cubrir espectáculos o eventos artísticos, sino abarcar las expresiones humanas en su conjunto: la vida cotidiana, la salud, el ambiente, la gastronomía, la agricultura, la organización comunitaria. “Si entendemos que cultura es todo lo que el ser humano crea, entonces deberíamos hablar también de cómo vivimos, cómo nos alimentamos, cómo construimos comunidad”, sostuvo.
Desde su perspectiva, la función del periodismo cultural es formar públicos, abrir conversaciones y generar pensamiento crítico. Subrayó la necesidad de fortalecer medios independientes y de recuperar el sentido ciudadano de la cultura, al margen del discurso institucional.
Por su parte, Rodrigo Velásquez Torres, llevó la discusión hacia el impacto de la institucionalización en las expresiones populares. “Desde que las instituciones se apropiaron de las calendas y las fiestas, se perdió su carácter espontáneo”, dijo. Cuestionó el modo en que las autoridades convierten las tradiciones en espectáculos turísticos, desplazando el sentido comunitario y festivo original.
“Oaxaca hace mucho más que folklore. Hay teatro, danza, pintura, música alternativa. Pero eso no se ve porque seguimos atados al discurso oficial”, señaló. A su juicio, el periodismo cultural tiene la responsabilidad de ser crítico y de abrir espacio a las nuevas voces y corrientes artísticas que surgen fuera de los circuitos institucionales.
Las intervenciones coincidieron en un diagnóstico común: el periodismo cultural en Oaxaca se sostiene gracias al compromiso personal de quienes lo ejercen, pese a la falta de recursos, de espacios y de apoyo. En un contexto donde la cultura se usa como emblema turístico y no como un proceso vivo, la tarea del periodista cultural se vuelve doblemente necesaria: registrar, cuestionar y defender lo que aún queda de auténtico en la creación colectiva oaxaqueña.

