CELEBRARÁ ZAACHILA SU HISTORIA CON CARNAVAL DE ALEGRÍA Y EXCESOS PREVIOS A LA CUARESMA
Del 2 al 5 de marzo, Zaachila invita a todos a ser parte de un carnaval vibrante
Los diablos, con su energía y travesuras, y las güeras, con su sátira y humor, dan vida al carnaval
Por: Carlos Hernández Martínez
Zaachila, Oax.- Cada año, cuando el viento cálido recorre las calles de Zaachila, un pueblo con historia y tradición, se encienden las luces de una fiesta que es sinónimo de alegría e identidad, se trata del Carnaval de Zaachila. Esta celebración se ha mantenido viva por más de tres siglos, y sigue marcando el latir de esta villa oaxaqueña.
A través de su música, danzas y singulares personajes, el carnaval une generaciones y
reafirma las creencias de este pueblo zapoteco. El Carnaval de Zaachila no es solo una festín de disfraces y música, su historia se entrelaza con la temporada previa a la Cuaresma, cuando la comunidad, en un último acto de desbordante alegría, celebra el fin de los excesos para dar paso a la reflexión y la penitencia.
Es un carnaval donde la euforia contrasta con la reflexión, porque al llegar el Miércoles de Ceniza, se invita a comulgar con la espiritualidad..
Los Personajes del Carnaval
En el corazón del Carnaval de Zaachila residen dos personajes emblemáticos que, año con año toman las calles del pueblo: los diablos y las güeras, cada uno con su propio sabor y significado.
Los Diablos: La Euforia de la Tradición
Los diablos, traviesos y llenos de energía, son el alma del carnaval. Visten camisas y pantalones cortos, complementados con mangas que simulan alas de tela de raso. Las máscaras de diablo, cuidadosamente elaboradas, les permiten mantener el anonimato mientras se entregan a la diversión y a las travesuras.
El atuendo se completa con un paliacate y una cabellera confeccionada en rafia, que contribuyen a definir su apariencia. Además, en la cabeza se luce un plumero cuyos colores —verde, blanco y rojo— simbolizan la unidad y la identidad nacional.
En Zaachila, la fiesta comienza el «Martes de Carnaval», y se convierte en un despliegue de colores, ritmos y máscaras que inundan cada rincón del pueblo. Las máscaras, elaboradas de manera artesanal con papel kraft, se destacan por sus vivos colores que capturan la atención de quienes las observan. Estos colores vibrantes son un reflejo de la energía festiva del carnaval y de la destreza de los artesanos locales, quienes dan vida a estas piezas únicas.
Lo más distintivo de los diablos no reside solo en sus atuendos, sino en las tradiciones que mantienen con gran fervor. A lo largo de su recorrido por las calles, obsequian «cascarones», que simbolizan el cortejo, y «palomitas», representando la pureza y virginidad femenina. Además, entregan las emblemáticas «Liras», adornos hechos con pañuelos bordados (con mensajes de amor), escarcha y esferas, y que simbolizan un compromiso formal, ya sea de noviazgo o matrimonio. Los diablos, por su parte, portan talco y confeti, los cuales lanzan como una bendición al pasar, llenando el aire de colores y risas.
Las Güeras: Un Toque de Sátira y Diversión
Si los diablos representan la euforia, las güeras encarnan la sátira y el humor del carnaval. Con un origen envuelto en leyendas, las güeras nacieron como una representación cómica de curas y obispos enfrentándose a los diablos. Antiguamente, las güeras reflejaban situaciones cómicas o eventos memorables del año, como una borrachera épica o un enredo amoroso en una fiesta.
A lo largo de los años, las güeras han tomado un giro más inclusivo, especialmente por parte de la comunidad LGBT, que ha encontrado en ellas una forma de expresar la diversidad y la libertad. Hoy en día, las güeras no solo se presentan como figuras cómicas, sino también como una representación vibrante y abierta de la identidad moderna, participando en la fiesta con disfr
aces que emulan bodas, quinceaños y hasta certámenes de belleza. La sátira y el humor, ya no solo es un reflejo de lo que sucede en el pueblo, sino también un símbolo de la aceptación y el amor.
Una Fiesta para Todos
El Carnaval de Zaachila es una fiesta que honra el pasado, pero también mira hacia el futuro. En sus calles, los tonos vibrantes, la música de las bandas tradicionales, las travesuras de los diablos y las representaciones satíricas de las güeras se combinan en una sinfonía de risas y baile.
Cada paso de los personajes, cada ritmo que resuena en el aire, reafirma la conexión entre el pueblo y sus tradiciones, un lazo que no se ha perdido a pesar de los cambios sociales y culturales.
Este carnaval es una invitación a vivir la cultura zapoteca en su forma más pura. Si alguna vez has querido presenciar una fiesta que esté cargada de historia y calor humano, el Carnaval de Zaachila es una cita obligada. Es una celebración de la vida misma, donde cada persona, sin importar su origen o edad, puede ser parte de esta tradición.
Así que, si tienes tiempo entre el 2 y el 5 de marzo, toma la oportunidad de ser testigo del Carnaval de Zaachila. Porque en esta villa, cada carnaval es una promesa de que la tradición se vive mejor en comunidad.


